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Viene del artículo en Revista Formación XXI y forma parte de esta serie de post “Zaragoza Activa o cómo hackear el sistema para crear un ecosistema emprendedor”.

I Intro. La Moda de los emprendedores y los Gintonics
II Emprender para cambiar el mundo
III Ecosistema emprendedores, ciudades creativas
IV Zaragoza Activa, La Azucarera como núcleo del ecosistema

El diccionario dice que es emprendedor quien afronta con resolución acciones difíciles. Con esa acepción nos deberíamos quedar. Yo soy partidario de hablar de emprendedores como todas aquellas personas que resuelven problemas. A menudo en los talleres de cogeneración de ideas, herramientas ágiles y de aceleración de negocios comenzamos preguntando a los asistentes -¿Cuál es el objetivo de un emprendedor?- Y los más valientes contestan sin tapujos -Ganar dinero-. No les falta razón, sin dinero y sostenibilidad no hay empresa posible, pero la respuesta buena es “Resolver problemas a la gente”, pues sólo resolviendo problemas a la gente y por tanto siendo útiles, serán capaces de cobrar por ello. Esta idea refuerza además una concepción del emprendedor más amplia que la de un empresario incipiente, pues consideramos emprendedor a toda persona que es capaz de resolver problemas de forma viable.

De este modo también es emprendedor el gerente de una ONG que lidera nuevos proyectos de autofinanciación o la captación de fondos institucionales, o lo es también el trabajador de una gran entidad, pública o privada, que decide liderar iniciativas innovadoras que profundicen en mayor eficacia o eficiencia para su organización. Así junto a la palabra “emprendedor” han surgido otros términos como emprendedores sociales, changemakers, innovadores sociales, intraemprendedores… que resultan sumamente interesantes para entender de lo que estamos hablando.

Recuerdo una historia que ilustra perfectamente esta concepción amplia del emprendimiento: En la Amazonia brasileña la población está dispersa en un territorio equivalente a unas 10 veces la extensión de la península ibérica. Cuando alguien empieza a toser debe desplazarse varios cientos de kilómetros por caminos tortuosos o a través de los ríos hasta el hospital más cercano. ¿Se deberían hacer más hospitales? No deberíamos renunciar a ello pero un hospital –y necesitarían cientos de ellos- es una inversión millonaria que choca con las posibilidades reales de los países de la zona. La solución a corto plazo fue tejer una malla de pequeños puntos de consulta pero el problema es que este personal de atención primaria no eran médicos y no distinguían una neumonía de un resfriado, así que seguíamos teniendo un problema grave a efectos de salud y de recursos económicos. Entonces un emprendedor detectó este problema y decidió crear un aparato de auscultación que incorporaba tecnología bluetooth con el que el personal (el equivalente a nuestros celadores) podrían remitir vía internet esa exploración en tiempo real al hospital de referencia y así el médico podría decidir si  el paciente se vuelve a su casa con un poco de paracetamol o por el contrario hay que trasladarlo de urgencia al hospital.

Con esta historia visualizamos el poder del emprendimiento para cambiar el mundo. Y sí es cierto que son igualmente válidos y necesarios proyectos empresariales que carecen de un impacto social o ambiental tan evidente, pero ninguno de ellos será viable ni sostenible si no resuelve problemas de la gente.

Hablando de cambiar el mundo me viene a la cabeza el día que les conté a mis amigos que abandonaba mi trabajo como activista social para terminar la carrera y opositar al Ayuntamiento. –Te vas a meter en el sistema Raúl, tú que llevas años combatiéndolo… no lo podemos creer…- Aquellas palabras me cayeron como un jarro de agua fría e intenté salir como pude porque no quería defraudar a mi gente. Les dije  –Cuando llegue la revolución social alguien tiene que estar dentro del cuartel para abrir las puertas de los arsenales- Lo cierto es que la idea no era mía sino que se la había escuchado a un veterano comunista -y es que el PCE realmente llegó a introducir cuadros en el Ejército durante el tardofranquismo para declinar la balanza cuando llegara la esperada revolución- A estos agentes dobles hoy bien los podríamos llamar hackers inside (Piratas éticos que actúan desde dentro)

Pero una  vez tenemos claro que necesitamos emprendedores tanto por la coyuntura económica como por la capacidad de transformación social que tienen, la pregunta que nos ocupa es ¿dónde los encontramos? O más exactamente ¿cómo construimos emprendedores?

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2 pensamientos en “Emprender para cambiar el mundo.

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