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Me pidieron que colaborara con la Revista Formación XXI y escribí una versión personal sobre lo que estábamos haciendo: “Zaragoza Activa o cómo hackear el sistema para crear un ecosistema emprendedor” dirigida a la comunidad educativa que consume la revista. Lo escrií hace ya un año, pero está bastante vigente y me gusta ver cómo lo veía y cómo ha sido. Dado que es largo os lo pongo en cinco capítulos. Enlace a la revista con el artículo completo.

Esta intro de la Revista Formación XXI debería servir para centrar el tema.

Zaragoza Activa o cómo hackear el sistema para crear un ecosistema emprendedor: El artículo presenta una particular visión de los emprendedores y su capacidad para transformar el mundo, la construcción de ecosistemas como estrategia espacial-relacional y la necesidad de impregnarlos de valores, superando la primacía de lo competitivo para promover lo colaborativo, y finalmente cómo se ha impulsado esto desde el proyecto Zaragoza Activa (La Azucarera).

I Intro. La Moda de los emprendedores y los Gintonics
II Emprender para cambiar el mundo (Próximamente)
III Ecosistema emprendedores, ciudades creativas (Próximamente)
IV Zaragoza Activa, La Azucarera como núcleo del ecosistema (Próximamente)

Intro.

Fue hace 16 años aquel día que llegué tarde al instituto… Estaba bien avanzada una clase de literatura española cuando entré en el aula interrumpiendo al profesor Ostáriz, que me preguntó con visible rostro de indignación -¿Sr Oliván, se puede saber qué horas son estas de llegar?- A lo que yo contesté – Disculpe profesor, vengo de una manifestación en defensa de la educación pública- y mi respuesta tuvo una replica que no olvidaré jamás. – Disculpe usted entonces pues la pregunta es otra ¿se puede saber qué hace el resto de sus compañeros en clase y por qué no han ido a la manifestación?

Ese curso me cayeron dos o tres para septiembre pero siempre he querido pensar que las cosas que suceden, incluso las que parecen errores o malas decisiones, tienen una razón de ser y en el futuro cobran todo el sentido.

Sólo me han dado tres consignas para escribir este artículo: debo hablar sobre aprender a emprender, puedo ser extenso –Aviso a navegantes – y debo evitar el enfoque academicista y la consiguiente colección de citas para hacer hincapié en mi visión personal sobre el tema.

La Moda de los emprendedores y los Gintonics

Muy probablemente estamos hablando de aprender a emprender porque la mayoría de nosotros no sabemos hacerlo, y es del todo seguro que nos hemos dado cuenta de esto ahora porque nunca hubo un momento en la historia en el que emprender fuera tan urgente y necesario.

Hace ya años que los estudios sobre las motivaciones y expectativas profesionales de los estudiantes españoles demuestran que carecen de ambiciones empresariales, pues la mayoría de ellos prefieren convertirse en empleados de una gran empresa, más concretamente, de una caja de ahorros o en la administración pública como funcionarios – como saben, dos sectores “muy pujantes” ahora mismo –

Las razones de esta aversión a emprender son múltiples e intentaré resumirlas. En primer lugar hay que tener en cuenta el papel de la religión en la sociedad, particularmente en los países de influencia católica como España, donde la cultura de la propiedad o la nuclearización en torno a la familia, han actuado como frenos naturales a la aventura emprendedora. Ser emprendedor es arriesgar la propiedad y por ende poner en jaque a la familia, un camino que pocos están dispuestos a tomar. Esta realidad se hace hoy mucho más patente todavía cuando la persona que quiere emprender es una mujer.

Otra razón de peso que se arrastra desde hace años es la pervivencia inconsciente de la división de clases -no es que hayamos superado la desigualdad entre pobres y ricos, todo lo contrario pues sabemos que la distancia es hoy todavía mayor- sino que demasiadas veces simplificamos el análisis y persistimos en la división de clase trabajadora versus empresarios, que no sólo resulta corta sino que es la causa de muchos de los males que hoy padece nuestra sociedad –Preguntar a los estudiantes de 20 ó 21 años si quieren ser “empresarios” es equivalente a preguntarles si quieren ser guardias civiles.

Finalmente, existe un conjunto de condiciones económicas y financieras, legislativas y administrativas, que hacen mucho más atractivo ser un empleado por cuenta ajena que uno por cuenta propia.  Máxime si tenemos unos padres y unos amigos que nos invitan reiteradamente a comprar casa, formar una familia y comenzar a ahorrar para la jubilación… Son los mismos amigos que si fracasas dirán de ti “¿dónde vas?” o pero aún “pobre iluso que pensaba hacerse rico” o directamente “le fue mal porque se debió meter en algún lío raro”

Es la suma de esas dos Españas, la católica, conservadora y envidiosa; junto a la España de izquierdas más acomplejada; las que hicieron durante años que emprender fuera una opción minoritaria.

Claro está que las cabezas visibles de la CEOE, desde el fallecido Cuevas al infame Díaz Ferrán, no han ayudado a desmitificar la imagen de una patronal privilegiada, heredera de las grandes familias que ya ostentaban el poder mucho antes de la transición. “Lo que hay que hacer es trabajar más y cobrar menos” dijo meses antes de su detención Díaz Ferrán, entonces presidente de los empresarios españoles y hoy acusado de estafar más de 400 millones de euros a sus acreedores.

Llegados a este punto nos preguntamos ¿Son tan necesarias las personas emprendedoras? La respuesta se mide en millones: Cinco millones largos de españoles están en paro y la mitad de los jóvenes no encuentran un trabajo ¿Sabían que en el mejor año económico en plena burbuja inmobiliaria cuando fluía el crédito a espuertas el país creó 700.000 empleos? Imaginen que por arte de magia recuperamos esa ola de nuevo… con esos datos tardaríamos más de 7 años en absorber el contingente de desempleados. Ahora imaginen que no sólo no estamos surfeando la ola sino que estamos siendo arrasados por un tsunami que no deja de destruir puestos de trabajo. Parece lógico pensar que a este ritmo, hablar de una década perdida empieza a quedarse demasiado corto.

Con los grandes empleadores en claro retroceso: Tejido industrial, entidades financieras y administraciones públicas, a los que hay que sumar esa constelación de micro pymes que resisten a duras penas la crisis de consumo, y que son realmente las empresas que más trabajo generan, las alternativas son cada vez menores.

-¡Ojo! digo menores, no únicas- Pues me resisto a aceptar el mantra de la Troika y el Gobierno de España: “estamos haciendo lo único que podemos hacer”. Y aunque no es objeto de este artículo, no puedo pasar por alto recordar que hay al menos dos modelos confrontados para luchar contra esta situación. El primero, ganar competitividad por la vía de reducción de costes laborales, esto es, rebajar sueldos y abaratar despidos, al tiempo que se eliminan los gastos “no esenciales” del Estado –el quid es dónde se ponen las líneas rojas-. El otro modelo supone rearmar la relojería del sistema económico con mayor esfuerzo inversor, reto para el que aumentar las vías de ingresos es un asunto crucial, y en el que el papel del Estado, lejos de retroceder, avanza sobre todo porque aunque el objetivo es común -salir de esta- este segundo modelo pretende no dejar nadie atrás en el camino.

Más allá del dilema ideológico que representa tomar un camino u otro lo cierto es que ambos tienen puntos débiles: La reforma laboral sólo está consiguiendo destruir más empleo, generar incertidumbre y rebajar los sueldos dando como resultado una caída brutal del consumo. Mientras que el enfoque keynesiano, con mayor o menor énfasis socialdemócrata, se enfrenta al desafío de aumentar el gasto y por tanto el déficit en nuevos escenarios globales donde el control económico, monetario y financiero ya no son competencias del todo soberanas -eso por no mencionar que es complejo aumentar los ingresos en un contexto de recesión-. El reciente anuncio de la Reserva Federal que mantendrá los tipos de interés a 0 hasta bajar el desempleo en EEUU a un nivel aceptable, es un buen ejemplo de economía al servicio de las personas. Lo que asusta es que ellos hayan tomado las riendas del asunto porque el paro había superado el 6,5% y nosotros en España apostemos por el primer modelo con una tasa que supera los 25 puntos.

Cualquiera que sea el modelo económico político de un país lo único cierto es que, llegados a la situación actual, se precisan cientos de miles de personas que inicien una actividad económica que les autoemplee y en el mejor de los casos, genere trabajo a otros varios cientos de miles más ¿Sabían que cerca del 90% del trabajo que se genera lo hacen las pymes?

Recuerdo cuando Lola Ranera, Consejera del Ayuntamiento de Zaragoza me encargó que redactara el plan director de Zaragoza Activa – la agencia municipal que dirijo hoy y que desarrolla proyectos de apoyo a personas emprendedoras, innovadoras y creativas- fue en 2008, mientras la ciudad celebraba la fiesta de la EXPO y los datos nos definían en pleno empleo. Yo llevaba varios años perdiendo muchas horas en el foro burbuja.info, donde una pléyade de apocalípticos y agoreros nos reuníamos virtualmente para convencernos no sólo de que en España había una burbuja inmobiliaria de dimensiones terroríficas, sino que cuando explotara arrastraría con ella toda la economía española. Quizá por este motivo yo estaba empeñado en generar nuevos proyectos públicos que rearmaran la economía y aportaran nuevos valores a la sociedad, mientras la mayoría de agencias públicas se afanaban en construir proyectos faraónicos en medio de la orgía urbanística.

Así que si combinamos la necesidad urgente de nuevos empresarios en España con la mala imagen que tiene el empresariado entre los jóvenes, el cóctel nos da como resultado el eufemismo “emprendedor” que es sin duda alguna la palabra más de moda en los últimos cuatro años -junto a los Gintonics claro-

De algún modo hemos reinventado la palabra “emprendedor” para sustituir la gastada y malograda expresión “empresario” pero ¿son acaso diferentes? Semánticamente no mucho. O ¿queremos referirnos a cosas diferentes? Eso sí es probable. Yo al menos sí, y es entonces cuando la cultura emprendedora se hace necesaria mucho más allá de la coyuntura económica que la ha puesto de moda.

Continuará con II Emprender para cambiar el mundo

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3 pensamientos en “La moda de los emprendedores y los Gintonics

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